lunes, 30 de noviembre de 2009

DESARROLLO

Sin lugar a dudas, un acontecimiento de la Modernidad que dejó huellas, fue el movimiento de la Revolución Francesa, etapa relevante que sirvió de ejemplo tanto en países europeos como del Nuevo Mundo. Grandioso fue el hecho de haberse unido el pueblo a la burguesía, con el fin de deshacerse de una monarquía absoluta, que reinaba en un territorio de 2.5 millones de kilómetros cuadrados y sobre 28 millones de personas, de las cuales la gran mayoría se encontraba en la peor de las miserias, dentro de las áreas rurales y otros más en ámbitos urbanos, pero en condiciones de pobreza tal, hasta de llegar a padecer hambres, fue ésta situación intolerable, la que provocó la desesperación del pueblo, lo que ocasionó la toma de las armas como último recurso.
Desde luego el pueblo brindó su apoyo a la burguesía, o mejor dicho al Tercer Estado, como se le denominaba entonces, por convencimiento, pues sus dirigentes tomaron en cuenta al grupo mayoritario que no tenía voz ni voto, el que siempre había callado dócilmente y que sufría las consecuencias del mal gobierno, por primera vez los llamaron y respondieron, ofreciendo su sangre por su patria.
Cierto es, que la burguesía ilustrada con sus ideólogos: Voltaire, Rousseau, Montesquieu y Diderot, deseaban el cambio hacía rato, tenían las ideas pero no la fuerza que les proporcionó el pueblo, se ha dicho que ese cambio esencial ya se había iniciado 100 años atrás, desde el momento en que los europeos se empiezan a ver como seres racionales, autónomos y dueños de sus destinos, por lo que el paso a seguir, consistía en crear una sociedad en la que pudieran existir con bienestar y llegaran a ser felices.
Francia había transcurrido en un periodo de innovaciones científicas, descubrimientos, conquistas y colonización de otros continentes, en constantes guerras con Gran Bretaña por la hegemonía naval y comercial con fines expansivos. Con las ideas racionales de la Ilustración; el pensamiento mercantilista en cuanto a políticas económicas; con un sistema feudal en donde los derechos de propiedad no eran absolutos, por lo tanto en un rezago agrícola; con un avance manufacturero, pero con la desventaja de tener maquinaria atrasada y la incontrolable inmigración hacia los centros urbanos, que aseguraban por lo menos la comida. Caminos por tierra en pésimas condiciones, pero eso sí, con tarifas elevadas; tráfico navegable de comercio exterior que dejaba más beneficios, pues el comercio interno era mínimo y de alto costo, porque no había dinero para comprar. Y una crisis demográfica, por la tendencia de matrimonios más jóvenes.
Con todo y esto, Francia superaba a principios de siglo a la Gran Bretaña en dos veces más su población al igual que su territorio, pero también en la producción de bienes era dos veces y medio mayor que la inglesa, además los franceses tenían provisiones de madera combustible y la mano de obra tan barata, que podía permitir que su industria creciera sin dificultad. Sin embargo no fue posible el avance, porque Francia tenía una sociedad jerarquizada, que junto al rey, la nobleza y el clero eran los únicos beneficiarios; la Iglesia cobraba diezmos y derechos, además de poseer el 10% de las tierras de cultivos, en cuanto a la nobleza recibía tributos y tenía la posesión del 20% de las tierras cultivables, privilegios, tales como exenciones, cargos y monopolios sobre molinos, hornos y prensas de uvas para el vino y de aceitunas para el aceite.
Francia era gobernada por la dinastía de los Borbones y una sociedad estamentaria, a la muerte de Luis XIV cambia un poco su situación, el estado ya no causaba la preocupación que antes originaba en sus súbditos, la mayoría burguesa se había educado y las diferencias religiosas habían disminuido, debido a esto los intelectuales burgueses pensaban en un mundo de paz, sin fronteras, creían que las guerras eran ocasionadas por los intereses reales y en cuyos conflictos no era considerado el bienestar de los súbditos. Rousseau en su Contrato Social manifestaba, que las personas podían elegir como ser gobernados; sin embargo todo quedaba en teorías, el problema era como llevarlo a la práctica.
Aun cuando iba en aumento la cantidad de gente culta, hacia finales del siglo el 90% de hombres de clase media baja y el 70% de sus esposas, sabía leer y escribir; desafortunadamente a la clase trabajadora se le negaba ese derecho, incluso los propios ideólogos liberales, pensaban que resultaba inútil educar a los niños pobres, dudaban de su capacidad.
Los grandes descubrimientos científicos aportan más conocimientos, exploraciones que recorren el mundo en su afán de investigación, el cristianismo se comienza a cuestionar, el gasto militar francés se incrementa con el apoyo brindado a Austria, Locke y Hume filósofos racionalistas aportan sus ideas, Adam Smith y su teoría de la oferta y la demanda, en donde la economía trabajaba para el bien de todos. A fines de siglo aparece la corriente del Romanticismo, que es contraria a los intentos de La Ilustración, de unificar el conocimiento humano, la civilización europea se divide en románticos contra racionalistas, la corriente romántica se asienta en Alemania, Kant y su postura junto a la de Rousseau, logran con sus pensamientos la conciliación entre las dos corrientes.
Con la guerra de Independencia de Norteamérica, Francia interviene apoyándola; había perdido ya sus colonias en ese país, al luchar contra Inglaterra, y ahora ayudando a los valientes colonos que pugnan por su libertad, para 1781 dos flotas francesas se agregan, derrotando a los ingleses y para 1783 firmaba G. Washington con Gran Bretaña el tratado de paz, que redundaría en la creación de los Estados Unidos de Norteamérica. Los soldados franceses que participaron en esa contienda pudieron ver claramente y adquirir la experiencia de que unidos, los colonos voluntarios del pueblo, lucharon por una sola causa: su nación. De esa manera más tarde en su país al presentarse el momento, el ejército recordará esa vivencia.
Así para agosto de 1786, el ministro de finanzas presenta a Luis XVI, un informe del estado bastante crítico de la situación financiera; en años anteriores se había triplicado la deuda nacional, tan solo los intereses representaban la mitad de los ingresos y lo que era peor, los ingresos presupuestados para el año siguiente, ya se habían gastado. El estado francés entra en crisis y el rey busca ayuda de sus nobles, los cuales se niegan a cooperar, si no se reorganiza completamente el poder político y aunque la nobleza imponía tributos en nombre del soberano, la población no era la de antes que aceptaba sin protestar.
La clase media francesa aparte de ser la clase más numerosa, era la que hacía funcionar la administración, así como la producción de la riqueza del país; la burguesía estaba formada por comerciantes, abogados, médicos, oficiales del ejército, funcionarios, pequeños terratenientes, fabricantes y banqueros, quienes formaban una sociedad poderosa, pero excluída de la estructura del poder compuesta por el rey, la nobleza y el clero. El parlamento y el ministro de finanzas opinaban que se debía incluir esta clase media en la estructura de poder o por lo menos consultarla, pues este Tercer Estado representaba al 95% del pueblo francés.
Otro detonante que afectó a la economía francesa fue que en la década de 1780, hubo malas cosechas, pero la peor fue la de 1788 con un invierno cruelmente frío; así para la primavera de 1789 la comida era insuficiente para alimentar a su población. Con la subida del precio del pan llegaron los disturbios en toda Francia, a finales de abril en París en uno de tantos conflictos, los soldados del rey dispararon a 300 personas, al precio del pan, se agregó la exigencia de los manifestantes que gritaban ¡Viva el Tercer Estado¡. Los miembros del Tercer Estado francés llegaron de todas las ciudades para reunirse en Versalles, en donde el lujo y la ostentación del soberano y su corte, les molestó, pues de esa forma dedujeron que el rey, vivía lejos de las preocupaciones del pueblo que clamaba por comida.
El monarca pensaba que era posible todavía llegar a un acuerdo, pero le falló su estrategia, porque al Tercer Estado se empiezan a sumar representantes de la nobleza y el clero, que coincidían en opiniones. En junio de 1789 el Tercer Estado se declara en Asamblea representativa, invitando a agregarse al que lo deseara y
una semana después se constituye la Asamblea Nacional de Francia, reunidos hacen el juramento del Jeu de Paume, comprometiéndose a redactar la nueva Constitución francesa, ahí reunidos durante 10 días, los burgueses acompañados de la mayoría de representantes nobles y del clero.
Esta rebeldía burguesa asustó al rey y a sus ministros en Versalles, y mientras tanto el pueblo comienza a realizar acciones en contra del Antiguo Régimen, derribando puestos de aduana y levantando barricadas. El ejército francés después de algunas derrotas a nivel externo, se había profesionalizado y acuartelados e influenciados por Rousseau, hacen suya la causa del pueblo, recordando la guerra norteamericana, algunos héroes de esa gesta los oficiales superiores, convencen a sus compañeros de no atacar al pueblo y de esa manera se acaba con el gobierno absolutista, el rey se ve obligado a cumplir con el mandato de la Asamblea.
El ejército combate defendiendo los ideales revolucionarios frente a la tiranía, mientras tanto, miembros del ejército y voluntarios crean una guardia Nacional leal a la Asamblea, justo es decir que la Asamblea siempre confió en el apoyo del pueblo. Es así que el 14 de julio de 1789, una
muchedumbre armada, entra a la prisión de la Bastilla liberando a los prisioneros, y mientras tanto campesinos armados en los poblados franceses, asaltan las casas de los nobles, de esa forma la Asamblea, logró que el grupo ilustrado y educado de la burguesía, se enfrentara al régimen autocrático de los Borbones.
Llega el 26 de agosto de 1789 en que la Asamblea publica la “Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano” y seguía trabajando en la redacción de la nueva Constitución. Con lo sucedido, la lealtad al rey, a la Iglesia y a la nobleza desapareció y aparece la fidelidad a la revolución, a los procesos políticos y al pueblo. Un nuevo estado había nacido, en sustitución de una monarquía. De ahora en adelante Francia se identificaba por sus fronteras, su lengua y sus ideales de fervor nacionalista.
Para septiembre de 1791 es proclamada su nueva Constitución y con ella las elecciones que manifestaron un cambio de espíritu en la nación. El 22 de septiembre de 1792 se declaraba la República Francesa.
Como símbolos representativos de la Revolución Francesa:
Su bandera tricolor y la escarapela: azul, blanco y rojo.
Su himno La Marsellesa, para muchos el mejor del mundo.
Su lema: Libertad, Igualdad y Fraternidad.
El emblema del gorro frigio.




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